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- De su Denominación: Los Alemanes del Volga y
sus descendientes constituyen una importante corriente inmigratoria
que se origina a mediados del siglo XVIII con la instalación
de un grupo de alemanes a orillas del río Volga, en Rusia,
invitados especialmente por la zarina Catalina II, la Grande,
(de sangre alemana) para colonizar las provincias rusas de Saratov
y Samara, al sur de dicho gran río. Este hecho marcó
profundamente a estos alemanes de otros grupos germánicos
que colonizaron otras zonas de Rusia (Alemanes del Mar Negro,
Wolinia, etc.)
- De su Historia: Las guerras y los profundos desencuentros
ocurridos durante la primera mitad del siglo XVIII en Europa trajo
como consecuencia la pobreza y miseria generalizada sobre todo
en la población más humilde. Mediante dos manifiestos,
la zarina Catalina II invita a colonizar el sur de Rusia en el
año 1763. Varios miles de alemanes aceptaron las promesas
incluidas en ese manifiesto que incluían derechos y ventajas
importantes con respecto a su vida social y religiosa, excepción
de impuestos y servicio militar por el término de cien
años. Así, entre los años 1764 y 1767 llegaron
varios miles de alemanes a la zona de Saratov instalándose
en la orilla oeste, la Bergseite, es decir el lado alto, en contraposición
a la Wiesenseite que es la orilla este, llana, que fue colonizada
pocos años después.
Los inicios fueron difíciles, no sólo por el incumplimiento
de las promesas de Catalina II sino también por las inundaciones
y sobre todo por la invasión continua de tribus nómades
de kirguizios y calmucos que cometieron toda clase de tropelías,
llevando prisioneros a los hombres jóvenes a los mercados
de esclavos de Bujara, en Oriente. Posteriormente, llegaron a tener
un pasar aceptable fruto de su constante trabajo y esfuerzo sostenido,
constituyendo la agricultura la única actividad permitida
por las autoridades rusas. En poco tiempo las inhóspitas
estepas fueron convertidas en verdaderos vergeles.
En cumplimiento de los cien años de la oferta inicial, la
influencia negativa de los germanófobos que nunca faltaron
en las cortes rusas, la pérdida de los derechos originales,
la rusificación generalizada y la falta de nuevas tierras
para los numerosos hijos, después de varias generaciones,
hicieron que muchos de ellos emigraran en busca de mejores condiciones
para sus hijos.
Los nuevos destinos en América fueron Estados Unidos, Canadá,
Brasil y providencialmente, la Argentina. En el año 1878,
a principios de enero, llegó un pequeño grupo desde
Brasil, donde se había instalado previamente, y otro grupo
más numeroso que arribó por barco desde Alemania.
El primer grupo se dirigió al sur de la provincia de Buenos
Aires, fundando la colonia madre de Hinojo. El segundo grupo se
instaló en el departamento de Diamante de la provincia de
Entre Ríos donde fundan las cinco primeras aldeas. Tras los
inconvenientes iniciales, producidos sobre todo por la falta de
experiencia en colonizaciones organizadas y otra vez con mucho empeño
y trabajo sostenido adelantan rápidamente en calidad de vida,
fundando gran cantidad de colonias hijas en toda la provincia de
Entre Ríos, en el sur de la provincia de Buenos Aires y en
la provincia de La Pampa. De esta zona parten hacia el impenetrable
Chaco en la década del '30, buscando nuevos horizontes para
superar la enorme crisis de esos años.
Hoy se los encuentra en todo el país, profundamente insertados
en la comunidad nacional, contando con personalidades en todos los
ámbitos de la sociedad.
- De su Cultura: Insertados en los pliegues de la riquísima
cultura germánica, los Alemanes del Volga ostentan rasgos
culturales propios surgidos de su largo caminar y de su relación
con innumerables pueblos con los que han dialogado profundamente
en su caminar. Al pueblo de los Alemanes del Volga se lo conoce
como Volk auf dem Weg (Pueblo del camino). Esto supone experiencias
muy duras, avatares y problemas ingentes e inseguridades permanentes
que surgen de su permanente caminar por el mundo. Y esto ha sido
así, pues nunca aceptaron resignar sus principios y valores.
Sin duda, existieron razones muy poderosas para entender cómo
ha sido posible la permanencia, perseverancia y supervivencia
de este pueblo. En primer lugar tenemos que citar su gran sentido
religioso de la vida. De su fe han sacado fuerzas sobrehumanas
para superar todos los problemas que les aguardaban en su camino.
El cumplimiento de la voluntad de Dios, la guía de la Divina
Providencia y la Esperanza Cristiana hicieron que este pueblo
pudiera cumplir su destino.
Siguen cultivando y viviendo innumerables tradiciones destacándose
formas musicales instrumentales y de canto que acompañaron
por generaciones a este pueblo caminante. Para cada ocasión,
alegre o no, existe una canción que todo el pueblo cantaba.
De su pobreza vivida con toda dignidad, han surgido gran variedad
de platos exquisitos en su peculiar cocina. Todo lo que se producía
en el propio patio familiar con una enorme originalidad se convertía
en verdaderas "delikatessen". Sus vestimentas, coloridas
y sencillas han sido siempre una nota distinguida en su presentación.
- De su Actualidad: Cumpliendo tareas y profesiones en
todos los ámbitos de la vida comunitaria, este grupo de
descendientes de inmigrantes se ha organizado en el año
1975, a nivel nacional en una Asociación Argentina de descendientes
de Alemanes del Volga que ha tenido una enorme importancia en
la construcción de la unidad, alrededor del cultivo de
las tradiciones y valores legados por sus antepasados. Está
organizada por Filiales que llevan a cabo sus actividades sociales
y comunitarias en todo el país teniendo un Consejo Directivo
Nacional, elegido por dichas Filiales y que tiene a su cargo las
tareas administrativas y de relaciones institucionales. La A.A.D.A.V
ha organizado festejos en ocasión del primer Centenario
de la inmigración, en 1978, y desde allí se originaron
innumerables actos, acciones culturales y festejos alrededor de
las tradiciones y valores antes apuntados.
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