| Inmigración
1852 a 1880
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| Unos de los primeros inmigrantes
en Basavilbaso. (Retrato ubicado en AMIA local) |
Los artículos liberales de la Constitución
de 1853 estimularon la inmigración europea.
La frase de Alberdi "gobernar es poblar"
se convirtió en un principio para la nueva
nación.
Después de Caseros se crearon dependencias
gubernamentales especializadas pero sus actividades
en Europa para atraer inmigrantes tuvieron poco
éxito y se suspendieron en 1876. A partir
de ese año las compañías
privadas, entre ellas el Ferrocarril Central Argentino,
sustituyeron al gobierno. El Departamento General
de Inmigración coordinaba la acción
de los agentes locales y extranjeros sobre los
asuntos relativos a la distribución de
las personas según sus posibilidades de
empleo.
La colonización rural puede decirse que
comenzó con la fundación de la Colonia
Esperanza en 1855 al sur de la provincia de Santa
Fe.
Durante las décadas de 1860 y 1870 los
irlandeses, vascos y escoceses constituyeron la
mano de obra necesaria para la cría de
ovejas, una actividad en expansión entonces.
Estas comunidades se establecieron desde el norte
del río Salado en la provincia de Bs. As.
hasta el sur de Santa Fe.
La Ley de Inmigración y Colonización
de 1876 creó también el Departamento
de Tierras y Colonias para promover la colonización
de las gobernaciones administradas por el gobierno
central. Las tierras serían loteadas para
los colonos en parcelas de 100 hectáreas.
A cada una de las primeras cien familias se le
adjudicaría gratuitamente un lote y el
resto podría comprarse a dos pesos la hectárea
con fáciles condiciones de pago.
El gobierno nacional fue autorizado para establecer
convenios con las empresas privadas para entregar
a los colonos casas, herramientas, animales y
alimentos a precios convenientes. Sin embargo,
la "Ley Avellaneda (1876", modelo de
legislaciones provinciales en materia de tierras
públicas, no pudo evitar la especulación
que dificultó a los colonos el acceso a
la propiedad de la tierra. A pesar de las supuestas
ventajas que ofrecía el interior del país,
la mayor parte de los recién llegados prefirieron
establecerse en Bs. As.
La inmigración masiva
La Argentina agroexportadora constituyó
una atractiva región para los inmigrantes
europeos, especialmente agricultores. En sus países
de origen las parcelas estaban muy divididas y
los suelos desgastados por el trabajo de tantos
siglos.
Se produjo entonces una inmigración
de carácter aluvional, en su mayoría
de italianos y españoles, amparados supuestamente
en la Ley sancionada durante la Presidencia de
Avellaneda (1876).
Las dificultades para acceder
a la propiedad de la tierra contribuyó
a que gran parte de los extranjeros se ubicasen
en el litoral y especialmente en las ciudades,
acentuando el proceso de urbanización.
(Tasa de urbanización en 1869: 39% y en
1914: 62%).
En el campo, la verdadera colonización
(propiedad dividida en parcelas y entregadas en
propiedad gratuitamente) fue reemplazada por el
arrendamiento o la aparcería. El Latifundio
fue incompatible con la colonización.
Atraídos por un buen pago
y porque en Europa en época invernal no
había mucho para hacer, llegaban al país
contingentes de inmigrantes para recoger en verano
las cosechas. Las empresas que traían estos
trabajadores golondrinas les costeaban el viaje
y los devolvían a su país de origen.
El inmigrante en la ciudad de
Buenos Aires se alojó en los conventillos
de la zona sur.
Desde 1870 a 1890 entraron al país 1.500.000
personas. El proceso fue creciente, hasta que
la Primera Guerra Mundial interrumpió la
afluencia de extranjeros. Muchos regresaron para
alistarse, por lo cual el saldo migratorio de
1914 fue negativo.
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